Estadio Tamaulipas

EL COLOSO DE LA UNIDAD NACIONAL        

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Con un cupo para 25 mil espectadores, la idea de construir un estadio en nuestra zona era para tener un escenario con mayor capacidad al del estadio “Tampico”, que se ubicó en la avenida Ejército Mexicano, y que posteriormente fue demolido.

El Ing. Julián Terminal y un grupo de compañeros ingenieros que laboraban en Petróleos Mexicanos, en Ciudad Madero, le hicieron un llamado a su amigo y coterráneo, el Ing. Felipe Arregui Vázquez, quien había construido los estadios “Jalisco”, León y Torreón, para que viniera a eregir un escenario similar en nuestra zona.

A su arribo a Tampico, el ingeniero Arregui se entrevistó con autoridades de nuestro puerto, como lo fue el alcalde, Ing. Vicente Inguanzo, así como directivos de los equipos de futbol Orinegros de Madero y Tampico, con la finalidad de construir un estadio en nuestra ciudad, pero los terrenos disponibles no eran los adecuados, por lo que continuó buscando hasta llegar al área en donde hoy se encuentra enclavado el también llamado “coloso de la Unidad Nacional”.

Para ello se dio a la tarea de buscar al alcalde maderense, Jesús González Armendáriz, quien a su vez tenía en su administración como director de Obras Públicas al arquitecto Paulino Lomas Delgado, siendo éste quien se puso de acuerdo con el Ing. Arregui y comenzaron las labores de compra del terreno ubicado en la colonia Unidad Nacional, donde hoy se encuentra el estadio “Tamaulipas” y que era propiedad del señor Mario Lostau Alvarez.

Luego de hablar con los presidentes de los clubes Madero y Tampico, a quienes se les expuso que ya había terreno para construir el estadio, ellos señalaron que no tenían dinero para pagar la obra, a lo que el ingeniero Arregui les dijo que la constructora ARVA lo financiaría y poco a poco se lo iban a pagar, y que él se haría cargo de la venta de palcos y butacas, con lo que se financiaría parte de la obra.

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ADQUIEREN EL TERRENO

El Ing. Felipe Arregui hizo trato con el señor Lostau y en la notaría 42, del Lic. José Luis Reniú, hicieron la compra-venta del terreno de 56 mil 180 metros cuadrados que fue puesto a nombre de Clubes Unidos de Tamaulipas, A.C., y fue hipotecado por la constructora ARVA en garantía de pago.

El arquitecto Lomas Delgado señaló: “días después los directivos del Tampico no querían entrarle, ya que la ubicación del estadio no estaría en su municipio”, pero agrega el arquitecto, “yo tenía como amigo a Rafael Medina Salinas, quien era el presidente del Congreso del Estado; le comenté el problema que teníamos y luego de reunirse con los legisladores hicieron un nuevo deslinde en el terreno señalado para que el estadio quedara precisamente en la división de Tampico y Ciudad Madero”.

Luego de tener listo el terreno, venía lo más difícil ¿cómo se iba a financiar la construcción del inmueble?

El ingeniero Arregui vendería los palcos y butacas, que eran alrededor de 2,150, y con el financiamiento de un banco comenzaría la construcción.

Asevera el arquitecto Lomas Delgado: “el ingeniero Felipe dejó a su residente, el Ing. Ignacio Ramírez, y delegó en mí los trabajos de construcción, por lo que de inmediato me puse de acuerdo con mis amigos, Arq. Enrique Torres Miranda, Ing. Felipe Farfán Jaramillo y Arq. Benjamín Mora Aguilera, para darle celeridad a la construcción, realizando cada uno de nosotros determinadas secciones, ya que se tenía contemplado entregar el estadio en año medio, y lo concluimos en 15 meses”.

Pero antes de iniciar con la construcción, el gobernador Praxedis Balboa Gojon vino a poner la primera piedra, el 3 de enero de 1965, en donde además develaron una placa en alusión a tal hecho y la que firmaban el propio gobernador, así como los alcaldes de Tampico, Ing. Vicente Inguanzo, y de Ciudad Madero, J. Jesús González Armendáriz; mientras que por Clubes Unidos de Tamaulipas, A.C., lo hizo su presidente, Albino Sosa Rendón.

Posteriormente se comenzaron los trabajos de excavación donde se cimentaría el estadio.Refiere el arquitecto Lomas Delgado que precisamente al iniciar la excavación se encontraron con enormes rocas difíciles de triturar “todo parece indicar que ese terreno hace muchos años pertenecía al mar, ya que las rocas cuando se extrajeron tenían muchas conchitas y caracoles de mar adheridas”, recordó.

Indicó que para sacar las piedras del fondo del terreno se debió de dinamitar, dejándole dicho trabajo al “Cácaro” Ruvalcaba, papá de su amigo Jorge Ruvalcaba, quien hizo su labor sin ningún contratiempo.

Fueron intensos 15 meses de arduos trabajos para construir al que ahora se le llama “Coloso de la Unidad Nacional”, y fue el 30 de abril de 1966 cuando se realizó la ceremonia de inauguración.

PRIMERO PARAGUAY Y AL FINAL FUE MÓNACO

Días previos a la ceremonia inaugural, los directivos de Clubes Unidos de Tamaulipas tenían previsto invitar a la selección de Paraguay, que realizaba una gira de encuentros amistosos en nuestro país, para que jugara el partido inaugural contra un combinado local.

Pero dado los malos resultados que había tenido contra la selección de nuestro país y posteriormente contra el Club León se cambió de opinión, llegando a un acuerdo apenas tres días antes de la inauguración con el Club Mónaco para que fuera él quien viniera al juego inaugural contra un combinado de los equipos del Madero, que participaba en Primera División, y el Tampico, que militaba en la Segunda División.

Antes de la patada inaugural el gobernador Praxedis Balboa, acompañado de los alcaldes de Tampico y Madero y distinguidos invitados de honor, cortó el listón con el que se puso en marcha el majestuoso estadio “Tamaulipas”.

Pero antes, el excelentísimo obispo de Tampico, Ernesto Corripio Ahumada, hizo la bendición del inmueble.

La confrontación entre el Combinado Tampico y Madero y el Mónaco terminó en favor de los visitantes por 2 goles contra 0.

Posteriormente, dentro de los festejos de inauguración se programaron otros encuentros: el jueves 5 de abril, Cerro uruguayo contra Guadalajara, que terminó empatado a 2; y el sábado 7 otro encuentro amistoso entre las Chivas del Guadalajara y América, que terminó 0-0, sucitándose una gran bronca. Previo a este cotejo, el Tampico enfrentó al Madero, al que derrotó 2 por 1.

Pero paradójicamente la afición de nuestra zona ya tenía nuevo estadio y al poco tiempo, tanto el Tampico como el Madero desaparecieron, lo que hizo que el interés de los aficionados por adquirir un palco o una butaca se viniera abajo, ocasionando un fracaso económico al Ing. Arregui de recuperar la inversión y liquidar a los bancos que lo habían financiado.

Fue en 1976 cuando le hablan de San Luis al Ing. Arregui para ofrecerle una franquicia de Primera División que supuestamente adquirió, “pero me decía que necesitaba dinero para liquidar sus deudas, por lo que lo mandé con Jack Fleishman, quien le podía ayudar para solventar sus compromisos financieros pero no lo pudo ayudar; enseguida le dije que se dirigiera con Joaquín Hernández Galicia para ver si le podía auxiliar, e igualmente se topó con un rotundo no”, refiere el arquitecto Lomas.

Después, ya con la moral por los suelos, Arregui Vázquez le ofreció el estadio y el equipo que había adquirido del San Luis al arquitecto Paulino, pero éste le dijo: “no tengo esa cantidad de dinero, ¿cómo te lo voy a comprar?, y me dijo, poco a poco me vas liquidando, yo lo que necesito ahorita es una cantidad nomás para abonar al banco”.

Manifiesta el arquitecto Lomas que “yo tenía a mi amigo Simón Prado Villarreal, quien era un destacado banquero, al que le ofrecí venirse a trabajar conmigo para iniciar la aventura en el futbol, claro mejorándole al doble su sueldo, ya que era un verdadero genio para eso de las finanzas y yo lo necesitaba en mi equipo de trabajo y fue en mi empresa el director financiero”.

Al comenzar a trabajar Simón Prado Villarreal en cuestión de la deuda que tenía el ingeniero Arregui logró convenios para liquidar a la banca los adeudos que había con ellos “pero además descubrimos que Arregui no había pagado la franquicia a San Luis, por lo que debí de liquidarla yo, pues la Federación Mexicana de Futbol me lo notificó”, manifiesta Lomas Delgado.

Y fue así como inició la llamada “época dorada” del futbol de Primera División en el estadio “Tamaulipas”

“En un principio el estadio ‘Tamaulipas’ fue dotado de dos niveles de palco, pero en 1978 construí los otros dos, para hoy en día tener cuatro niveles”, indicó.

Los aficionados al futbol de la región han gozado en el estadio “Tamaulipas” de encuentros de finales tanto de Primera División como aquel “Prode 1985” contra el Monterrey, o aquella final contra el América, las cuales se perdieron ya como Tampico-Madero.

Además de dos ascensos, en 1994, en donde figuraban jugadores como: Lira, “Panchillo” Fernández, René Mendieta, “Chiquilín” Cabrera, Ray Rodríguez, “Petróleos” Moreno, Víctor Moreno, Oscar Torres, entre otros.

O el que lograron más recientemente las Aguilas de Tamaulipas, que eran comandadas por el argentino “Yaya” Alvarez, y el propietario de esa franquicia era el Profr. Oscar Hernández.

Además, el Coloso de la Unidad Nacional albergó encuentros de preparación de la Selección Nacional, allá en 1980, en donde venían jugadores como Tomás Boy y Sergio Lira; y diez años después se presentó de nueva cuenta el seleccionado nacional, dirigido entonces por el argentino César Luis Menotti, quien traía jugadores como el “Gallo” García, Jorge Campos, Luis García, entre otros.

Como lo señalamos al inicio, también el “Tamaulipas” ha sido escenario de espectáculos artísticos como la presentación del programa “Siempre en Domingo”, que dirigía Raúl Velasco; así como el grupo de moda en la época de los 80´s, Menudo; también conciertos de Luis Miguel y otros reconocidos cantantes.

En los últimos años se han presentado espectáculos de motocicletas y de automóviles modificados.

En fin, el estadio “Tamaulipas” ha sido un escenario construido para el futbol, pero a lo largo de sus 50 años también ha servido para espectáculos artísticos o de motociclismo y autos.

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UNA BUENA INVERSIÓN

Paulino Lomas Delgado, como arquitecto que es, señaló: “es un estadio que tiene muy buenos cimientos y estructura, pero el tiempo no perdona y hoy en día sí necesita una buena inversión para restaurarlo como se debe, más ahora que se ha anunciado que va a haber la llamada División de Ascenso a mediados de año”.

Asimismo manifestó que siempre se ha topado con varios tenedores de palcos y butacas quienes son dueños de sus respectivos espacios, y espera que también colaboren en mejorar esos lugares.

En 1982 el Tampico desciende a Segunda División y el arquitecto Lomas adquiere la franquicia del Querétaro de Primera División, con lo que nace el Tampico-Madero.

Cabe señalar que el arquitecto Paulino Lomas siempre fue el propietario de las franquicias del Tampico y Tampico-Madero, y no el STPRM, mostrando documentos que el propio Salvador Barragán Camacho, quien fue presidente de este último, así lo avalaba.

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